Cómo evitar proyectar los traumas de tu propia infancia en la crianza conjunta
Lo que dice el corazón
Por sebastian 06/08/2026 - 01h00

Reaccionar con una furia desmedida o una ansiedad paralizante ante la rabieta de un hijo, la tendencia a sobreproteger o a exigir un perfeccionismo rígido, y las discusiones constantes con el cónyuge sobre la disciplina no son simples diferencias de criterio; son la reactivación de las propias heridas infantiles no procesadas. Cuando educamos desde la memoria del dolor o la carencia del pasado, sobrecargamos a los hijos exigiéndoles sanar nuestras propias privaciones de la niñez y chocamos con la pareja. Hoy exploraremos cómo identificar estos detonantes emocionales, sanar la historia personal y construir un modelo de crianza consciente, equilibrado y unificado en equipo.